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CRITICA: LAS COSAS EXTRAORDINARIAS

Por: Raudy De la Cruz Frías Oriundo del municipio de Bayaguana provincia Monte Plata, Bailarín y coreógrafo del grupo folclórico Fuego Esmeralda. Estudiante de la licenciatura en Teatro Mención Actuación de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y estudiante de Diseño de Modas del Instituto Técnico Superior Comunitario (ITSC).

Las Cosas Extraordinarias es una tragicomedia desde la mirada de un niño ya convertido en adulto, Mamá está en el hospital. Papá dice que ha hecho algo estúpido. Le cuesta ser feliz. Así que empiezas a hacer una lista con las cosas extraordinarias de este mundo. Cada una de las cosas que hacen que la vida valga la pena. Lo que comienza como un monólogo, será toda una vivencia distinta a través del teatro que se irá construyendo con la participación del público, formando esta parte de la historia, convirtiendo a esta apuesta en un proceso colectivo poco usual, original y donde se enfatiza la sensación de que “No estás solo, no eres raro, lo superarás, las cosas mejoran, no siempre se vuelven extraordinarias, pero mejoran”. “Las cosas extraordinarias”, ficción que trata la realidad de la salud mental y sus efectos. Esta obra teatral aborda temas como la depresión y el suicidio con la participación del público.


Cada uno de los elementos de la puesta en escena van concatenando a la niña de siete años que empieza hacer una lista de las cosas extraordinarias para que su madre no se suicide. Los colores utilizados en su mayoría son primarios como una forma de aludir a una guardería, así mismo son cuidados los elementos y objetos para una niña la protagonista de la historia.


El principio estético es minimalista que está sugerido por el autor de la pieza, va muy acompañado de algunos planteamientos de Jerzy Grotowski, de que no necesitamos para hacer una obra más que el público y el actor, por esa razón vemos una representación muy minimalista con la menos utilería posible, solo con las lámparas del bar de dicho teatro y una escenografía muy sencilla.


Unos de los momentos débiles y al mismo tiempo la parte más importante eran la participación del público, pues, aunque la actriz trataba de tener el control de los participantes dándole indicaciones, había momentos y espacios que se salían del protocolo. Cuando todo el público empezó a comprender que ellos eran la materia prima para realizar esta pieza teatral, en Las Cosas Extraordinarias el interés al no saber qué va a pasar creó grades emociones notables y momentos interesantes. Este espectáculo se presenta en el Bar Juan Lockward del Teatro Nacional, Santo Domingo, República Dominicana.


Este espectáculo da vida a un espacio no teatral, como son los diferentes espacios o infraestructuras occidentales, aunque el espectáculo está dentro del teatro nacional la obra se realiza en el Bar de dicho teatro, un espacio acogedor, estando de la mano con la historia de una niña de siete años. Esta edificación no es nada a la italiana o mucho menos cualquier otro tipo de teatro.

En centro del bar se colocó una pequeña tarima cuadrada rodeada de tres filas de asientos en cada lado donde se colocaría el público. El espacio gestual comprometía a la actriz y nos hacía una relación directa con el acontecimiento en el momento que el padre la busca a la escuela y elige a alguien del público para que haga de su padre, se hace un espacio gestual en la escena con cada movimiento y desplazamientos, esto con las indicaciones de la actriz. Otra construcción en el espacio gestual fue en la sala de la Psicóloga Doña Emilia donde no solo se alimenta la imaginación, sino que también se siente que estamos con una psicóloga real.


La relación entre espacio y espacio de representación son relacionados porque el público es parte fundamental de la representación, aunque en un inicio solo parece un monólogo de la actriz, esta rompe este espacio invitado al público para que le ayuden a contar su historia en más de diez ocasiones, creando una relación escena-público.

La función de esta obra a un espacio que da sentido al texto dramático y este cumplió el cometido con cada elemento. El vínculo de espacio utilizado se debe a la comodidad de sentirse como en casa y desarrollar esta historia como un lugar acogedor-infantil.


En el proceso evolutivo de la escenografía vemos que se mantiene una tarima de color negro completando diferentes escenarios desde un hospital hasta la biblioteca de la universidad con un valor funcional, todo esto de forma simbólica con el acompañado de algunos elementos. Todo el proceso escenográfico se pudo entender y comprender con facilidad de principio a fin. Se utilizan las lámparas propias del bar para iluminar, estas son lámparas que tienen un uso decorativo y de iluminación, que se adapta con la historia y da al público una sensación de estar en una casa, sin embargo, no son parte directa de la escenografía.


La utilería que a su vez tenía una participación estelar, los instrumentos y el velo al momento de la boda, conforman la naturaleza de los objetos utilizados en escena. Los objetos empleados conducían a la imaginación del público, la lista como objeto fundamental donde escribía las cosas extraordinarias, el público según el número también tenía parte de esa lista que era leída exclusivamente cuando la actriz decía dicho número. La cartera que, utilizada para hacer paciente del veterinario, las sillas utilizadas para hacer un auto, las medias para darle vida al consultorio de Doña Emilia, el libro, utilizado como parte de no a la depresión.

El vestuario empleado por la actriz es un enterizo con forma juvenil sin mangas de color azul oscuro, el cual le permite narrar la historia, tirarse en el piso del escenario, dar diferentes vueltas y actuar con el público. Un atuendo cómodo que le permitió realizar las diferentes edades y situaciones de esa niña al escribir las cosas extraordinarias. La relación del vestuario con el cuerpo del actor resulta muy cómoda no solo por los movimientos sino también por las acciones requeridas en la historia y reflejo de la comodidad en todo el proceso dramático.


Los gestos y mímicas van comprometidos a las diferentes partes de la historia, de ser esa niña en el auto de su padre, a enamorarse y casarse con Leo. En la parte de la caracterización espacialmente, el maquillaje, era un maquillaje simple, recordando que el autor lo pide así, una caracterización que se sentía natural para poder entrar en un mundo de inocencia como una forma de no distraer la atención de público.


La construcción, uno disociado de la actriz, vimos a un personaje lleno de características favorables a lo establecido. Me creí y quedé conmovido por lo que decía y lo que hacía, reconociendo que por la participación del público hay momento que esto se perdía. El personaje estaba constituido en la verdad, se notó esa niña de siete años y cuando ya era mayor, se vio la intención y el público comprobó la riqueza del personaje. Todos los participantes en conjunto a la actriz tuvieron actuaciones creíbles, comprometidas con la historia.

Encontramos una relación de total complicidad entre el papel y el actor, donde al actor conmovía al público y donde este mismo subía al escenario quebrando el espacio y creando una comunión con la historia. El actor si se identifica con su papel y nos enamora de esa niña y sus acontecimientos vividos.


La voz de la actriz tuvo una evolución definida, donde reconocimos esa niña y su lista con las cosas extraordinarias, con momentos mágicos y una voz trabajada donde se podía comprender las diferentes actuaciones mediante su evolución, el personaje, en algunos momentos utilizó una voz neutra y en otros una voz más musical con gran dominó al cantar, lo que demostraba su calidad vocal unida a la calidad corporal.


La música y los sonidos utilizados eran parte importante de cada escena que se relacionaba con la dramaturgia. Los sonidos y silencios que acompañan esta historia estaban muy bien ejecutados en la mayoría de los casos. Una parte muy acertada es “Libre” de Nino Bravo, canción que le gustaba a su mamá, al sonar la canción la actriz pide al público que la ayude a cantar, momento que fue muy emotivo.

La naturaleza de la música si conllevaban una relación con la historia, tal es el caso de la canción “Regresa A Mí” cuando recuerda a su padre y las palabras que le dijo, suena una salsa (soy importante para ti); “Madrigal”, canción de Danny Rivera, mientras recuerda cosas del pasado y de su amado Leo o la música triste cuando llama a doña Emilia para que le pase a Don Gastón (títere) para desahogarse y recordar todo el proceso de cuando era pequeña.


Esta pieza teatral sigue los lineamientos del texto original y lo que dice el autor, dándole participación al público, exigiendo que no se llame actuar a personas que sean actores, sino el público que sea parte directa de la obra, dónde el actor recibe al público que hace parte de la acción y solución. El texto se apega de una manera fiel a los sentidos del disfrute del espectáculo, porque es visual, auditivo viendo que el público disfrute de lo que se dice en escena y de lo que ve, un disfrute de todos los sentidos.

Esta producción de Raúl Méndez se presentará en el Bar Juan Lockward del Teatro Nacional del 25 al 27 de febrero y del 4 al 6 y del 11 al 13 de marzo. La obra iniciará los viernes y sábados a partir de las 9:00 de la noche y los domingos a las 6:30 de la tarde. Ahora, Ismanuel, Xiomara y el psiquiatra Yino Martínez comparten su parecer de esta experiencia teatral. Tiene una duración de una hora y media aproximadamente, el cual parecía que habían pasado menos tiempo, por su alto contenido de entrenamiento.


Esperaba un público motivado y con grandes reacciones en el proceso de la historia, pero esta representación fue más allá de lo esperado, un público activo y siendo parte directa de la historia. Es aquí donde la reconocida actriz Xiomara Rodríguez guía al público a través de un monólogo interactivo en el que se lidia con temas como la depresión y el suicidio, pero sin dejar a un lado la esperanza ni la búsqueda por aquello que le da sentido a la vida. La reacción del público fue muy acogedora y empática, en mi caso pasó lo mismo en todo el proceso del espectáculo.


Retornará de alguna forma a la audiencia aquello que puede dar sentido y color a la existencia, para realizar a través de la actuación de Xiomara una particular defensa de la vida, de sus pequeñas alegrías y tristezas, y de sus extraordinarios placeres, tratando con naturalidad, honestidad, y humanidad un tema tan delicado y doloroso. “No estás solo, no eres raro, lo superarás, las cosas mejoran, no siempre se vuelven extraordinarias, pero mejoran”.




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