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El trabajo de la máscara en el teatro dominicano en la actualidad

El trabajo de la máscara en el teatro dominicano en la actualidad

Teatro Las Máscaras (2020, 18 septiembre). Miércoles de Máscaras-Francisco Noulibos: La mirada migrante en la creación teatral

Las máscaras en el teatro son elementos ancestrales que han desempeñado un papel crucial en la historia del teatro. Desde las antiguas culturas hasta las producciones contemporáneas, las máscaras se han utilizado como herramientas multifacéticas que van más allá de la mera representación visual. Su importancia radica en su capacidad para transformar y potenciar las expresiones teatrales en diversas maneras, lo que contribuye significativamente a la riqueza y profundidad de las representaciones escénicas.

Las máscaras son un símbolo de transformación y metamorfosis. Al colocárselas en sus rostros los actores, se permiten abandonar su identidad personal y adentrarse en el mundo del personaje de manera más completa. Estás transformaciones son fundamentales para la creación de personajes, ya que como dice la maestra Cubana Flora Lauten esta libera al actor de sus propias limitaciones y le otorga la libertad de explorar nuevas emociones, gestos y movimientos que enriquecen la interpretación.

Indagar en el gesto y el movimiento, el trabajo físico, el empleo en el detalle, la repetición, el sentido de la verdad y el gesto actoral como la impronta máxima que puede entregar la pieza teatral, estas son algunas de las cosas que buscan los teatristas dominicanos al explorar el cuerpo a través de la máscara. A pesar de que contamos con varias salas alternativas que trabajan con máscaras en República Dominicana, como Teatro Utopía, Teatro Guloya y Teatro Alternativo, el uso de esta técnica teatral sigue siendo escasa en nuestro país. Si bien estas instituciones teatrales han contribuido significativamente en promoción del trabajo con máscaras, la realidad es que su presencia en el panorama teatral dominicano actualmente no es tan abarcadora como debiera.

Pero ¿por qué debería destacarse el trabajo con las máscaras? En sus reflexiones sobre el teatro, Francisco Noulibos actor y director Chileno de Teatro Utopía resalta la importancia del gesto y el movimiento como elementos fundamentales para la construcción de personajes y la comunicación con el público. Según su visión, la máscara expresiva no solo cubre el rostro del actor, sino que también revela el trabajo físico y el lenguaje corporal que se convierten en un instrumento expresivo poderoso. Al ocultar el rostro, el actor se ve obligado a enfocarse en su cuerpo como medio principal de comunicación, lo que resulta en una impronta única que puede impactar profundamente al espectador.

En el proceso creativo del Teatro Utopía, se privilegia de la creación colectiva como método de exploración y descubrimiento. Noulibos y su equipo comienzan con ejercicios de improvisación que estimulan el imaginario de los actores, esto les ayuda a conectarse con la esencia de sus personajes. Esta exploración de lo imaginario se combina con un riguroso trabajo técnico actoral para generar un teatro de coherencia y profundidad.

Noulibos plantea que la máscara no es solo un accesorio teatral, sino una herramienta que permite explorar el alcance del trabajo actoral y la conexión emocional con el público. Su enfoque en el gesto, el movimiento y la expresividad a través de la máscara expone una visión teatral rica en matices y significados, que contribuye al desarrollo y la innovación del teatro dominicano en la actualidad.

El director, dramaturgo y gestor cultural dominicano Claudio Rivera expresa que las máscaras juegan un papel fundamental, un personaje y una máscara son equivalentes, lo cual sugiere que las máscaras no solo son accesorios externos, sino que se convierte en la manifestación misma del personaje. Esta visión va más allá de la noción convencional de las máscaras como una simple careta que oculta la identidad; en el Teatro Guloya lugar donde ejerce su gestión cultual expresa que al usar una máscara se busca provocar una alteración consciente en el comportamiento y la percepción del actor, lo que enriquece la representación y la experiencia teatral en su conjunto.

Una de las bases sobre las cuales se sustenta la teatralidad del Teatro Guloya es el comportamiento codificado, que implica seguir ciertas reglas establecidas en el ámbito teatral. Sin embargo, dicho lugar no se limita a lo codificado, sino que también se vale del comportamiento no codificado, lo que genera una mezcla única que define su estilo teatral distintivo. Esta combinación entre lo establecido y lo libre resulta en una teatralidad que desafía las convenciones y busca nuevas formas de expresión escénica.

Es importante destacar que el teatro de Guloya se inspira en el carnaval dominicano y en los rituales culturales, lo cual le otorga una conexión profunda con las tradiciones y la identidad del país. Estas influencias de rituales se reflejan en la manera en que abordan las máscaras y cómo la utilizan para trascender en realidades superficiales y adentrarse en las capas más profundas de la expresión artística y emocional en el escenario.

Esta concepción del teatro del uso de la máscara se alinea con el pensamiento teatral de la profesora Flora Lauten, quien destaca la importancia de trabajar el cuerpo, la voz y la mente del actor para abrir canales de expresión auténtica en escena. Ambos enfoques subrayan la necesidad de explorar las raíces culturales, emocionales e intuitivas del actor para crear experiencias teatrales profundas y significativas.

Tanto Noulibos como Rivera conocen la importancia del gesto y el movimiento como elementos fundamentales para la construcción de personajes y la comunicación con el público, así como la capacidad de las máscaras para revelar el trabajo físico y el lenguaje corporal como herramientas expresivas poderosas.

Una similitud destacada entre las reflexiones de Noulibos y Rivera es la idea de que las máscaras no es simplemente un accesorio externo, sino que se convierte en una manifestación del personaje mismo. Ambos enfoques trascienden la noción convencional de las máscaras como una simple careta que oculta la identidad, y la ven como un medio para provocar una alteración consciente en el comportamiento y la percepción del actor.

¿Por qué a pesar de las experiencias estética y enriquecedoras que nos dejan las máscaras, no vemos a nuestros teatristas utilizándolas como recursos teatrales en nuestro país? Varios factores podrían explicar esta escasez en el uso de las máscaras en el teatro dominicano contemporáneo.

La formación y capacitación específica en técnicas de máscaras pueden ser limitadas en comparación con otras áreas de la actuación teatral. Además, la percepción de que el trabajo con máscaras es complejo o poco accesible podría desalentar a algunos grupos teatrales a explorar esta técnica de manera más amplia.

Otro factor por considerar es la preferencia del público y los productores por producciones teatrales más convencionales o comerciales, que quizás no incluyan el uso de las máscaras como parte integral de sus propuestas artísticas. La falta de apoyo institucional y la necesidad de recursos adicionales para la confección y manejo de máscaras también pueden ser barreras para su uso más extendido.

¿Qué se podría hacer para incentivar el uso de máscaras en territorio nacional? Planteo que sería elaborar programas de capacitación y talleres especializados en el manejo de máscaras para actores y directores. Esto incluye el estudio de técnicas de expresión facial, gestualidad, movimientos escénicos y la comprensión de la simbología asociada a las máscaras en el contexto teatral. Sugiero que se podría incluir el trabajo con máscaras como parte integral de los programas de formación teatral en instituciones educativas y academias de artes escénicas. Esto garantizaría que los futuros profesionales del teatro adquieran habilidades y conocimientos necesarios para utilizar este recurso de manera efectiva y creativa.

Otro punto es, establecer políticas y programas de respaldo institucionales que reconozcan y promuevan el uso creativo y significativo de máscaras en el teatro dominicano contemporáneo. Esto puede involucrar a entidades gubernamentales, instituciones culturales, fundaciones y empresas privadas interesadas en el desarrollo artístico y cultural del país, también se podría brindar apoyo financiero y logístico a proyectos teatrales que incorporen el uso de máscaras de manera innovadora y significativa. Esto puede incluir subvenciones para la producción de máscaras personalizadas, la contratación de diseñadores especializados en máscaras y la realización de investigaciones sobre el uso histórico y contemporáneo de máscaras en el teatro.

En conclusión, el trabajo de las máscaras en el teatro dominicano en la actualidad enfrenta desafíos significativos debido al poco uso que se le da en las producciones teatrales convencionales, donde el favoritismo del público por el teatro comercial y la falta de recursos y formación específica son barreras importantes. Sin embargo, es alentador reconocer que existen salas alternativas como Teatro Guloya, Teatro Utopía y Teatro Alternativo que han comenzado a recorrer el camino de la exploración y el uso de las máscaras.

Estas salas, a pesar de las limitaciones y las precariedades en algunos aspectos, han logrado establecer una estética marcada y diferente en la escena teatral dominicana. Han demostrado que el trabajo con máscaras no solo es viable, sino que también puede enriquecer la experiencia teatral al proporcionar una profundidad y una conexión emocional única con el público.

A través de su labor y sus propuestas artísticas innovadoras, estas salas alternativas han sentado los cimientos para el desarrollo futuro de las máscaras como elemento teatral en República Dominicana. Han abierto puertas y generado interés en nuevas generaciones de artistas y creadores teatrales que, sin duda, continuarán explorando, experimentando e incluso popularizando el uso de máscaras en el teatro dominicano.

El camino hacia una mayor aceptación y uso de las máscaras en el teatro dominicano puede ser largo y lleno de desafíos, pero la semilla ya ha sido plantada. Con el tiempo y el esfuerzo continuo, es posible que las máscaras encuentren su lugar destacado en la escena teatral del país, contribuyendo así a la diversidad, la innovación y las riquezas artísticas de las producciones teatrales en República Dominicana.

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