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Teatro: una herramienta pedagógica

Teatro: una herramienta pedagógica

Puesta en escena de “Entre Ríos: historia y teatro” en el Teatro del Bardo

El teatro tiene una base lúdica. Y no es de extrañar que su naturaleza rime con la primera formación o nivel inicial académico. El “juego dramático” y las posibilidades que derivan de él, han probado en las aulas ser una herramienta pedagógica eficaz para el aprendizaje de los pequeños: ¡Con diversión incluida!

En ese sentido, el Manual de Vigilancia para el Desarrollo Infantil de la Organización Panamericana de la Salud (Paho) pondera la importancia de la influencia de las actividades lúdicas, entre ellas el teatro, a fin de impulsar la resiliencia de los niños, es decir, su capacidad de afrontar adversidades de forma positiva. De igual forma, favorece exponer a los pequeños a entornos donde puedan desarrollar todo su potencial, ya sea con juegos, humor o ambientes orientados a elevar su autoestima e incrementar su creatividad. ¡Y eso se logra a través del juego teatral!

A diferencia del ejercicio del teatro profesional como producto terminado para la presentación, el teatro en las escuelas no suele enfocarse únicamente en el resultado, sino brindar a los niños la posibilidad de jugar, experimentar con el arte y disfrutar del proceso.

Es por ello que el teatro en la escuela no debe limitarse a ser una simple actividad extracurricular o de entretenimiento. Su valor pedagógico se sustenta en el rosario de beneficios que aporta al desarrollo integral de los estudiantes, tanto en el ámbito cognitivo como socioemocional y personal, formándolos para enfrentar los retos del mundo actual de manera creativa, segura, empática y colaborativa.

El profesor español Tomás Motos Teruel, pedagogo especializado en creatividad, teatro y expresión corporal y autor del ensayo Psicopedagogía de la dramatización, describe al teatro como “un medio educativo que contribuye a adquirir confianza en nosotros mismos y hace cada vez más conscientes a los pequeños de su propia capacidad de comunicación”.

Entonces, puntualmente, ¿de qué forma ayuda el teatro a la formación a edad temprana? Un estudio publicado en 2017 en la Revista Latinoamericana de Estudios Educativos concluyó que las prácticas teatrales promueven habilidades personales, ofrecen una oportunidad para explorar y expresar sentimientos, proporcionan un contexto de apoyo y seguridad, posibilitan hacer amigos, incrementan habilidades comunicativas, proporcionan recursos para ser empleados en otros ámbitos y momentos de la vida, ayudan a formar la identidad y a mejorar la autoestima, desarrollan destrezas para entender a los otros y suponen una oportunidad para evadirse de las situaciones negativas.

Cuándo y cómo

Teresa Blanch, Antonio Moras y Anna Gasol, autores del libro 100 juegos de teatro en la Educación Infantil, dicen que, en la etapa de tres a cinco años de edad, cuando los niños empiezan a asistir al aula, inician un proceso de relaciones totalmente nuevo, tratando con otros pequeños y adultos fuera de su núcleo familiar, lo cual se puede reforzar y acelerar mediante la expresión teatral en clases.

De acuerdo a un informe del portal especializado en familia y estilos de vida Guía Infantil, la mejor edad para que los niños empiecen tomar clases de teatro es a partir de los cinco años de edad. En esta etapa, el niño podrá leer, entender, y su poder de memoria es alto. “El hecho de que el niño empiece a hacer teatro no quiere decir que él se convertirá en un actor. Los niños, en el teatro infantil, no hacen teatro ni aprenden teatro. Ellos juegan a crear, inventar y aprenden a participar y a colaborar con el grupo”, precisa la publicación.

Enseñanza de teatro en las escuelas dominicanas

De acuerdo al artículo El teatro como fuente de enseñanza en la educación dominicana, publicado en el portal web Faro Mundi, países como República Dominicana, que enfrentan un déficit en la educación, deberían cultivar más el uso del teatro como un rico recurso didáctico para la enseñanza, dada que ésta es una población que no ha podido cultivar los hábitos de lectura, pero que por su naturaleza aprende mejor de forma kinestésica”.

En República Dominicana, de acuerdo a un informe del portal Educando, del Ministerio de Educación, la formación en teatro, está incluida en el currículo académico de las escuelas públicas como parte de los contenidos elementales para los niveles inicial, básico y medio.

El Diseño Curricular para el Nivel Inicial, del Ministerio de Educación, contempla para el Segundo Ciclo fomentar el desarrollo artístico y creativo en pequeños desde los tres hasta los seis años: con el objetivo de estimular sus habilidades en música, danza, teatro, artes visuales y expresión creativa. De igual modo, para la educación primaria (de primero hasta tercero, dirigido a una población infantil de 6 a 8 años) se promueve la Educación Artística, y dentro de ella las Artes Escénicas.

Asimismo, en diciembre de 2022, el Ministerio de Cultura (MINC) y el Ministerio de Educación (MINERD) firmaron dos acuerdos dirigidos a desarrollar en conjunto políticas de formación artística especializada para el beneficio de los estudiantes y docentes dominicanos, así como para mejorar la infraestructura académica cultural del país.

Pero lo escrito en blanco y negro aún está pendiente de una implementación ejemplar y de excelencia. Y, curiosamente, la educación artística sigue siendo asignatura pendiente.

En marzo de 2024, la ministra de Cultura, Milagros Germán reconocía en el programa radial El Gobierno de la Mañana la falta de maestros de calidad en las escuelas públicas del país. “No hay tantos maestros para tantos niños”, expuso Germán al indicar que las madres dominicanas están conscientes de que en la escuela sus vástagos están mejor, pero “maestros de calidad, yo creo que es el desafío que está enfrentando esta gestión de gobierno”.

Y en ese sentido, la líder de opinión Rosario Espinal, en su artículo La educación dominicana era, es y seguirá siendo de baja calidad (publicado en el portal Acento), asegura que el aumento del presupuesto a la educación era necesario y se logró con la asignación del 4% del PIB a partir de 2013, pero gran parte de esos recursos se ha destinado a aumentar los sueldos de los maestros y de la burocracia escolar, a construir escuelas, al desayuno y almuerzo escolar, a uniformes, libros y tabletas. No a la innovación pedagógica y la capacitación magisterial efectiva. Y, sobre todo, no prevé ponderar la importancia de la educación artística, entre ellas el teatro, derivado de las artes escénicas.

En consonancia, un artículo publicado en la Revista Internacional de Aprendizaje en Educación Superior señala que en República Dominicana “la educación artística ha estado subordinada a otras materias, sin negar la importancia de estas, en la actualidad son pocos los docentes que tienen formación en el área de Educación Artística”.

En la tesis de postgrado Evaluación de la formación en artes escénicas, con énfasis en teatro, de maestros y maestras de educación artística del nivel básico y aplicación en el aula de los contenidos de artes escénica en Santo Domingo, República Dominicana 2009, su autor el director teatral y actor Claudio Rivera, concluyó que sobre el nivel de cumplimiento que se tiene en el aula con respecto a los requerimientos del currículo oficial, relativos a los contenidos de Artes Escénicas, sólo un 50% afirma cumplirlo entre un 70% y un 100 %, mientras que el 46% admitió hacerlo por debajo de un 65%. Inquiridos sobre las razones de un cumplimiento por debajo de un 90%, las respuestas fueron: falta de preparación, 38%; falta de tiempo y falta de recursos, un 58%, respectivamente.

Y en este panorama de escasez y falta de capacitación, la formación teatral, sin dudas, queda relegada o expresada en una deficiente ejecución. “El teatro es parte de nuestro vivir, por lo que, si se entrena y se capacita para su uso, se convierte en una estrategia que fortalece y desarrolla destrezas y habilidades significativas para la formación de los futuros docentes, tal es el caso de la buena convivencia, el respeto, tolerancia, perseverancia y buenas relaciones interpersonales. El teatro no solo favorece las relaciones sociales, va más allá, influye en la dicción, en la gesticulación, en los movimientos corporales y en la expresión oral. Lo planteado permitirá desarrollar procesos educativos en las aulas con eficiencia y calidad”, destaca el artículo Arte y Creatividad como herramientas de la práctica docente, publicado en la Revista de Investigación y Evaluación Educativa, de República Dominicana.

Es importante destacar que la implementación de la enseñanza del teatro en el ámbito educativo debe estar cuidadosamente planificado y ejecutado por profesionales cualificados, a fin de garantizar que los estudiantes obtengan los máximos beneficios de esta experiencia enriquecedora.

De igual modo, resulta obvio que un 4% para la educación no es suficiente considerando las limitaciones, brechas y deudas formativas pendientes. Sin sonar desalentador, falta mucho esfuerzo institucional e intervención privada para lograr una formación temprana, básica y media de calidad. Mientras se definan esos temas “serios”, lo lúdico del teatro (con sus beneficios incluidos) continuará en una escena oscura a la espera de públicos dolientes.

Chernichevski Reyes es periodista de profesión. Es, actualmente, estudiante de la carrera de Teatro, mención Actuación, en la Universidad Autónoma de Santo Domingo.

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