
El Elegido: un tic del poder

Karina Noble y Richarson Díaz en ''El Elegido'' bajo la dirección de Raúl Martín Ríos
Dentro del marco de la tercera temporada de Teatro Banreservas en Sala Ravelo del Teatro Nacional, presencie la puesta en escena de "El elegido", una obra adaptada por Alexander de la Patellieère y Matthieu Delaporte, a partir del texto de Ramón Madaula, dirigida por Raúl Martín y producida por Solanyi Gómez.
La fábula de la obra gira en torno al presidente electo, quien se ve enfrentado a un conflicto interno que pone en peligro su discurso de toma de posesión. Este conflicto desencadena una serie de acontecimientos que lo llevan a enfrentarse a sus miedos y traumas del pasado, representados en el picor de la nariz o tic que le impide hablar en público. La dramaturgia en la obra revela las contradicciones y secretos de los personajes. El conflicto interno del protagonista se convierte en el motor de la historia, mientras la psiquiatra desempeña un papel clave en desentrañar sus emociones más profundas.
Los personajes, encarnados por Karina Noble y Richardson Díaz, son complejos y múltiples, cada uno con sus propias contradicciones y conflictos internos. La estética de la obra, marcada por el contraste entre el bien y el mal, la luz y la oscuridad, se refleja tanto en la escenografía como en el vestuario y la interpretación de los personajes. Por un lado, la psiquiatra con un traje rojo vibrante, mostrándose aparentemente estrafalaria pero con una personalidad serena y por otro el presidente quien a pesar de su elegancia y simpleza se muestra nervioso, desenfrenado, e impaciente. Este juego de opuestos añade profundidad y complejidad a la trama, haciendo que el espectador se cuestione constantemente quién es el verdadero "elegido".
El espacio escénico, combina elementos de humor ácido dentro de un espacio minimalista pero efectivo, este se convierte en el escenario perfecto para que los personajes brillen y la acción se desarrolle de manera fluida. Las dos sillas en escena que simbolizan la simplicidad y la desnudez de la verdad, mientras que la música vibrante y las luces contribuyen a crear una atmósfera envolvente que atrapa al espectador desde el primer momento. Otro elemento para destacar es como la ficción se entrelaza con la realidad, mostrando al público una versión satírica y reflexiva de la política y la psicología humanas.
Las intenciones de impacto en la recepción del público son evidentes a lo largo de la representación, especialmente en escenas impactantes donde se desafían las convenciones sociales y se cuestionan las normas establecidas. La presencia escénica de los actores, su habilidad para transmitir emociones y la química entre ellos agregan capas de profundidad a la narrativa.
La poética de la obra se manifiesta en los momentos de introspección de los personajes, las metáforas visuales y los diálogos cargados de significado. La presencia del conflicto social y político en la trama refleja la realidad contemporánea, ofreciendo al público una visión crítica pero humorística de temas relevantes.