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Memoria teatral

Docente, artista escénica y comunicadora dominicana, Elvira Taveras es técnico docente nacional, en el campo de las Artes Escénicas del Área de Educación Artística del Ministerio de Educación.

 

Egresada de la Licenciatura en Teatro, mención Dirección, de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, ha realizado diversos cursos y talleres especializados en artes escénicas y educación.

Fue fundadora del Teatro Popular del Centro de la Cultura de Santiago en 1980, al cual llegó a dirigir, de 1987 a 1990. Es directora de Teatro del Sol, agrupación independiente dedicada al teatro de actores y títeres, fundada por ella en 1990.  Dirigió la Compañía Nacional de Teatro y la Escuela Nacional de Arte Dramático. Ha sido presidente de la Asociación Dominicana de Titiriteros, del Colegio Dominicano de Artistas del Teatro y de la Asociación Dominicana de Actores de Cine.

 

Ha recibido numerosos premios y reconocimientos por su labor escénica entre los que se cuentan “Premio Soberano”, “Casandra”, “El Talía de Plata”, “Premios ACE (NYC)”, “La Estrella”, “ATI (NYC)”.

 

A lo largo de su trayectoria, ha llevado sus trabajos a diversos eventos y festivales teatrales del país y del extranjero.

Ha tenido una exitosa carrera como actriz en teatro, cine y tv, representando decenas de personajes, bajo la dirección de nombres prominentes de estos renglones, tanto del país, como de Iberoamérica.  Como directora y productora ha tenido una gran y destacada labor, habiendo creado a la fecha más de 50 espectáculos escénicos.

 

Es autora de libros de texto de Educación Artística. Es escritora de cuentos y tiene vasta experiencia como dramaturgista. Ha sido guionista para televisión, spots promocionales y videos educativos, así como redactora de textos y artículos para revistas, foros y congresos educativos, nacionales e internacionales.

 

Sus Inicios

 

Desde muy niña participaba en las veladas que organizaban los y las jóvenes del Club Cultural Luis Gutiérrez y en las dramatizaciones de canciones y sketches cómicos que eran parte del repertorio de espectáculos organizados en el salón de actos de la Escuela de Uveral. “También llegué a participar en montajes escolares, como parte de las clases de Literatura. Recuerdo especialmente el personaje de Celestina que interpreté en la obra del mismo nombre, del autor Fernando de Rojas, mientras cursaba el tercer grado de la antigua secundaria del Plan de Reforma. Por poco prendemos fuego al aula, encendiendo incienso para ambientar una de las escenas”, recuerda Elvira Taveras.

 

Afirma que esos fueron sus “antecedentes” en actividades de teatro escolar y aficionado; unas por obligación y las otras por el placer de jugar.

 

¿Cuáles fueron sus influencias teatrales más determinantes?

Rafael Villalona, mi primer maestro de actuación, excelente director junto al cual aprendí el Método de Stanislavski bien entendido; no como dogma. Con él también desarrollé la mística y ética de la profesión y la curiosidad constante como actitud necesaria para la búsqueda de perfeccionar el instrumento de trabajo (cuerpo, voz y mente) y mantener el rigor hacia la calidad total de cualquier labor escénica.

También el ver el teatro como un servicio público que debe llegar a toda la población. Sin proponérselo también fue mi primer maestro de dirección. Otro aprendizaje importante fue la apertura a distintos estilos y escuelas de actuación y puestas en escena y a ensayar y estudiar una pieza todas las horas necesarias para que el público disfrute de un producto óptimo.

De Eduardo Di mauro, titiritero argentino, aprendí a manejar, elaborar y amar a los títeres y objetos animados, sea de manera pura o mezclados con otras expresiones de las artes escénicas. Concuerdo plenamente con sus lemas: “Para el pueblo, la cultura es un derecho; para el estado, la cultura es una obligación y: para el artista, la cultura es un deber”. Luego estaría la lectura y estudio de los postulados de “maestros ausentes”, como le llama Eugenio Barba a los más destacados maestros y teóricos teatrales que nos precedieron y los talleres y encuentros con algunos de nuestra contemporaneidad.

 

¿Cómo se inició en el arte teatral?

De manera fortuita, asistí al que pensaba iba a ser mi último curso de verano antes de ingresar a la PUCMM de Santiago a estudiar contabilidad, sin saber que ese taller de tres meses era una especie de casting para formar una compañía teatral estatal modelo, con la intención de replicarla en otros puntos del país. No tenía la menor idea de quién impartiría las clases, pues acudí por recomendación del teatrista santiaguero Ángel Jerez. 

Me sorprendió reconocer en el maestro al señor que había visto en RTVD haciendo un programa titulado “Los dominicanos hacemos los clásicos”, en donde se presentaban obras teatrales reconocidas, como “La farsa de Maese Patelín” atribuida a Guillaume Alexis, “Casa de muñecas”de Ibsen y “El amor de Don Perlimplín con Belisa en su jardín” de Lorca. Ese curso, ofrecido por Rafael Villalona, tuvo 80 participantes, en dos secciones de 40, de los cuales tuve el privilegio de ser una de los 7 elegidos para formar la Compañía Teatro Popular del Centro (TPC).

El 7 de enero de 1980 comenzó un programa de formación, encabezado por Rafael Villalona, quien fijó residencia en Santiago junto a su compañera Delta Soto y sus cuatro vástagos, y con una larga lista de docentes nacionales y extranjeros de distintas disciplinas teatrales.Puedo citar nombres como Osvaldo Dragún, Dean Zayas, Lavinia Plonka, Fradique Lizardo, Armando Villamil, Sergio Arrau, Eduardo Di Mauro, Alberto Rowinski, Yudith Clark, Chiqui Hadad, Bienvenido Miranda, Jean Manuel Florenza…

 

¿Cuál es su concepción del teatro?

Es el arte de contar historias escenificadas a otras personas que se deleitan con ellas, yendo de la risa al llanto y pasando por la gama de géneros y estilos posibles. El teatro también es ese lugar especial en donde se puede ejercer una de las profesionesmás hermosas que el ser humano ha creado para los más variados públicos que a la vez pueden “aprender en cabeza ajena” y ser mejores personas y ciudadanos, a partir de los hallazgos o preguntas que puedan generarse en cada espectador. Ese es mi trabajo y lo asumo como modo y medio de vida y sustento. Por ello también me esmero todo lo que puedo en cada puesta en escena. Volvería a escoger esta carrera mil veces más.

 

¿Cómo resumiría su formación artística?

 

Mi formación artística empezó hace cuatro décadas y aún no acaba.  Aparte de los dos programas formales y complejos de los que egresé (formación como actriz en el Centro de la Cultura de Santiago y la Licenciatura en Teatro, Mención Dirección de la UASD), he asistido a innumerables cursos y talleres, en el país y en el extranjero, tanto asociados a mi oficio como a las artes en general.

El pénsum de mi formación inicial en el Teatro Popular del Centro (TPC) en Santiago, ideado por el director y maestro Rafael Villalona (que también lideraba el cuerpo profesoral) incluía actuación, solfeo, historia de la música, canto, danza clásica, moderna, folclórica y jazz; pantomima, respiración y voz, historia del teatro y la música, acrobacia, creación colectiva, artes visuales, análisis de textos clásicos y de teoría teatral.

La investigación constante, tanto teórica como práctica, me ha permitido leer miles de libretos y cientos de libros especializados. También, la asistencia a ver todos los espectáculos escénicos posibles, aquí y en cualquier país que me encuentre, enriquece mi acervo teatral. Aprendo siempre, hasta de las puestas en escena que tienen muchas oportunidades de mejora.

El cine, la música y las artes visuales, completan mi afición y constituyen siempre espacios de ilustración.

 

¿Cuál es su visión del teatro actual?

Me apasiona el teatro en sus diversas manifestaciones. Ver, leer y hacer teatro son de las experiencias más placenteras de mi vida.

Creo que el teatro no ha desaparecido en este mundo tan tecnificado, porque es necesario para el ser humano. El hecho teatral, ritual, de “convivio” jamás podrá igualarse a lo apreciado a través de una pantalla. El teatro entretiene, educa, sana y da sentido a la existencia. A través de los conflictos vividos por los personajes podemos vernos como es un espejo y hallar explicaciones a muchas de nuestros cuestionamientos y dudas o se pueden generar otras preguntas que nos harán movernos buscando respuestas, cual Alicias en el país de las maravillas o del horror.

Creo que deberíamos tener mayor desarrollo teatral, con escuelas y teatros esparcidos por toda la geografía nacional. El estado y los artistas tenemos la responsabilidad de hacer lo necesario para que eso ocurra más temprano que tarde.

A nuestro quehacer le hace falta reforzar la integración de elementos identitarios, a fin de crear no ya “el héroe nacional” como aspiraba el Maestro Villalona, sino algunos signos que le identifiquen y distingan al tiempo que se enriquece el teatro mundial.

 

¿Cuáles son sus búsquedas estéticas teatrales?

Mi estética favorita es la ecléctica.Visto el eclecticismo como el modo de concebir un criterio o plan de acción a partir de la combinación de doctrinas, teorías, sistemas, ideas o estilos de diferentes corrientes, sin elegir un único punto de vista. El término proviene de la expresión griega eklegein, que quiere decir 'escoger'.Desde esta postura filosófica procuro la verdad escénica de cada pieza que me toca poner en las tablas, buscando diferentes soluciones a un mismo problema y finalmente escogiendo la o las que considere más adecuadas a la historia por escenificar. Fanatizarse con una sola forma de contar puede limitar la creatividad al momento de poner en escena historias diversas.

 

¿Cuáles son sus orgullos o logros profesionales?

Hay dos grandes, según mi consideración. El primero fue mi selección como parte del TPC y el segundo el mantenerme activa más de 40 años después, mereciendo el respeto y la consideración que es posible para un artista teatral en un país del “tercer mundo”, en donde este arte no es valorado en su justa dimensión.  En medio de esos dos, ha habido premios y reconocimientos locales e internacionales que acepto agradecida y aumenta mi compromiso para con la carrera. El haber creado el unipersonal De Lorca, en 1991, en donde fui dramaturgista, directora y actriz y mantenerlo en el repertorio, es uno de los puntos luminosos de mi accionar sobre las tablas. Fue un gran riesgo que asumí con el temor, pero también con el arrojo propio de la juventud y no me arrepiento. En cientos de funciones he cosechado premios, elogios y reconocimientos en todos los escenarios locales y extranjeros a donde he viajado con él.

Haber trabajo como actriz en “La Señorita Margarita”, “Magnolias de Acero”, “Agosto”, “Juana la Loca”, “Sueño de una noche de verano”, “Las Preciosas Ridículas”, “El banquete” y decenas de piezas más. Cada montaje, como directora o como actriz, lo asumo como un peldaño más para mi carrera y trato de que sea una experiencia memorable, para mí y para el público.

 

¿Cómo ha desempeñado su labor pedagógica a la par con el teatro?

En estas 4 décadas he tenido la oportunidad de ofrecer cursos y talleres de mis campos de dominio en las artes escénicas. En Santiago y el Cibao, en los 10 años que laboré en el Centro de la Cultura y luego en Santo Domingo y en Nueva York, en diversas oportunidades.

He sido maestra contratada por la ENAD para ofrecer las asignaturas de Montaje y Producción, por la Fundación Cucaramácara y la Universidad Católica de Santo Domingo para talleres de títeres para docentes.

Ofrecí un taller de dramaturgia a miembros del Teatro Universitario de APEC.

He trabajado por 27 años en el Ministerio de Educación, como parte del equipo técnico del Área de Educación Artística con labores que van desde el diseño, revisión y actualización curricular hasta la capacitación en la acción del personal especializado del área en los diferentes niveles educativos de la educación preuniversitaria.

 

¿Cuáles técnicas aborda en susprocesos creativos?

Todas las que conozco. Ya antes me he definido como seguidora del eclecticismo. Y quizás tiene que ver con mi formación que podría ser correspondiente. Como directora he hecho montajes sólo de títeres o sólo de actores, pero generalmente integro los títeres (distintas técnicas), la pantomima, la danza, el video, las proyecciones… Cada historia puede contarse de diferentes maneras y hoy en día las fronteras de las distintas disciplinas de las artes escénicas son cada vez más difusas, permitiéndonos integrar lenguajes diversos, dialogando con la contemporaneidad.

 

¿Cuál entiende que ha sido su legado al teatro?

No me corresponde determinar eso. Pero quizás el goce estético efímero de quienes han visto mi trabajo; lo poco o mucho que hayan podido aprender mis alumnos y alumnas y la inspiración que puedo haber sido para quienes dudan de si elegir una carrera de riesgo y de insuficiente prestigio social como la teatral.

 

Quedará como legado, el monográfico hecho junto a Olga Bucarelli como requisito para la graduación de la carrera de Dirección en la UASD, en la cual evidenciamos los “Aportes de la mujer a la Dramaturgia Dominicana”, que incluye una recopilación de más de 500 títulos de obras de 72 de nuestras dramaturgas. Me debo a la escritura de un libro sobre la experiencia del TPC y estoy en proceso de escritura de algunas piezas que espero aportar al acervo dramatúrgico dominicano.

Performance Mea Culpa

Maricarmen Rodríguez / Venecia 2016

¿Quién es Maricarmen Rodríguez?

Intérprete, coreógrafa, maestra y performer.  Nace en Santiago de los Caballeros, en 1972. Inicia sus estudios de danza en 1986 con Armando Villamil en la Escuela experimental de ballet del Centro de la Cultura de Santiago. Es Máster en Artes Escénicas por la Universidad Rey Juan Carlos de España. Se especializa en Técnica Graham en el Centro Nacional de Danza Contemporánea de México y es licenciada en Psicología en la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Así mismo, es miembro fundador de la Asociación Dominicana de Profesionales de la Danza (ADP Danza), del Colectivo Encuentro de Coreógrafos Contemporáneos y vicepresidenta del Comité Dominicano de la Danza CDD-IDC.  Es Técnico docente especialista en Danza del Bachillerato Modalidad en Artes del MINERD y Coreógrafa ensayadora en la Compañía Nacional de Danza Contemporánea.

Ha representado el país en importantes eventos internacionales: Tercer Encuentro Internacional de Arte Urbano; XIII Encuentro Internacional de Danza en Paisajes Urbanos: La Habana Vieja, Ciudad en Movimiento, La Habana, Cuba; también la III Encuentro Internacional de Danza y Performance, Salta 2009, Argentina, y el Atelier du Munde, Martinica, 2009. En 2015 en Bogotá y Riohacha, Colombia, se desempeñó como performer en el II Encuentro de Investigadores sobre el cuerpo y corporalidades en las culturas y el I Simposio Internacional “Saberes de otro Modo”.

Su obra va desde la danza teatral a la performance: Es una Historia... (1999), A La Sombra de mi sombra (2001), Requiem Interruptus (2005), El Cielo De La Boca (2006), Mea Culpa (2007), A Los Pies de Mis Zapatos (2008), La Fragilidad del Refugio más antiguo (2009) junto con Awilda Polanco; La Fragilidad del Pavimento (2012) con la CNDC. Además, en colaboración con el artista Angel Urrely: Dembow Inagotable (2012) y Agua (2013). En el Festival Internacional de las Artes INDEX 2015 presenta El Final del Juego sobre el embarazo adolescente. Al Pie del Árbol, en el I Festival Internacional de Performance Km 0 (2015). FactorInercia en el Performance Arts International Festival INDEX 2016.  Participó como invitada en la 5ta Edición del Miami Performance International Festival '16; también estrenó la pieza “Al Filo del desagüe” y fue invitada en la exposición multidisciplinaria Contemporary Venice, Venecia, Italia. En el 2017 fue invitada especial y jurado de la cuarta Edición del Festival Malakhov 2017. En el 2018 crea Cassette de domingo y finalmente, en 2019 estrena Destiempo.Fue invitada especial a la 25 y 27 Bienal Nacional de Artes Visuales en Santo Domingo.

Ha sido maestra en la Escuela Nacional de Danza (ENDANZA), Escuelas de Bellas Artes de Santiago, Instituto de Cultura y Arte (ICA), La 37 por las Tablas, talleres del Instituto 7 Ramas y Ballet Contemporáneo, en el Bachillerato en Artes Escénicas del Minerd y maestra ensayadora de la Compañía Nacional de Danza Contemporánea y su Taller Danza Creativa.

 

Por todos sus aportes al desarrollo de las artes escénicas y logros artísticos, Maricarmen Rodríguez ha sido reconocida por el Estado dominicano en 2012 y 2015.

¿Quiénes han sido sus influencias danzarías y teatrales más determinantes?

Isadora Duncan, Jerzy Grotowski, Pina Baush, Guillermo Heras, Orestes Amador y Marianela Boan, entre otros…

Su concepción de danza, teatro y arte escénicas:

“Una vía y posibilidad de liberación, de extensión física del alma, un regalo físicamente efímero con potencial de hacerse perenne en el recuerdo del público y la experiencia única, espacio temporal de cada intérprete, en quienes los creadores de estas artes se renuevan cada vez que su trabajo es puesto en escena”.

 

Su pensamiento sobre las artes escénicas, teatro y danza:

“Las artes escénicas han sido mi salvación y mi refugio, mi zona de emancipación, mi placer y satisfacción, mi pasaporte para romper esquemas y ‘plantear otras maneras, sin morir en el intento’”.

 

 Su labor pedagógica:

“Busco impulsar en los estudiantes el despertar de la sensibilidad estética y artística, poniéndolos en contacto desde temprana edad con el mundo de las artes y de su patrimonio cultural. Induciéndolos a través de prácticas artísticas desde lo lúdico, donde puedan experimentar el valor de la participación en procesos creativos y trabajar en equipo, a la vez que sientan la satisfacción que deja el quehacer artístico en general, tanto a nivel personal como grupal”.

Performance / Maricarmen Rodríguez

Su proceso creativo:

“Trabajo con la improvisación como herramienta inicial de exploración de movimientos, para encontrar el lenguaje corporal que definirá mi propuesta. Uso mis limitaciones a favor de la creación. Evito aferrarme a la técnica para encontrar un lenguaje personal. Descontextualizo y resemantizo momentos de mi cotidianidad y los objetos que lo acompañan. Valoro acciones, desconstruyo actos de la vida diaria que casi siempre están invadidos por sonidos que no busco ni elijo, pero que me encuentran y acaban imponiéndose como parte del ambiente sonoro de mis piezas, complementando y ampliando su sentido.

La música me llega de forma incidental, al igual que los olores. Aprovecho para registrar mi reacción espontánea que resulta de lo que perciben mis sentidos y la hago consciente, trabajándola luego como parte de mi inventario de acciones. Sonidos muy básicos, como timbres, alarmas, bocinas, ruidos del motor de vehículos como el

camión de la basura y vendedores ambulantes, propagandas de todo tipo, desde políticas hasta religiosas, noticieros, melodías, las que prefiero y las que rechazo, pasan a formar parte de mis obras. En mi país, si vives en plena urbe, no hay forma de aislarse de esos sonidos. La imposibilidad de controlar el entorno me obliga a someterme y termino asumiéndolo como parte de mi resistencia y mi fortaleza, lo incorporo en mi búsqueda y como impulso para emprender cada proceso creativo. El tema va saliendo y definiéndose en pleno proceso, durante las exploraciones y madura con la puesta en escena, donde empieza a existir en forma definitiva”.          

 

¿Cuál entiende que ha sido su legado?

“Estoy trabajando en mi legado cuando me sumerjo de forma comprometida en el lenguaje artístico que he cultivado con esmero y verdadera entrega, el arte con el que me siento identificada, el que me ha permitido emitir mis propios criterios y expresarme a través de él sin trabas, a través de cada creación que he puesto e interpretado en escena”.

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